Una vez alguien dijo que la misión de un tigre enjaulado había sido la de inspirar a un poeta que escribiría un poema y que este poema llevaría ese dolor a miles de personas y que así la conciencia crecería y se dejarían de enjaular a otros animales. En ese momento pensé. ¡Pobre tigre, que ingrata su suerte! Ahora después de hartos años pienso diferente, la vida es efímera, lo que alcanzamos a hacer en esta mundo, multiplicado en el infinito, es nada. Así que yo sería feliz de ser un tigre enjaulado que provoque un poema, una canción, un dibujo.
Yo tuve mi tigre, un tigre amarillo de orejas largas, mi Chollo, un regalito que me envió la vida envuelto en una bolsa y que me sirvió para darme cuenta que lo que prevalece en el corazón es lo simple, lo ingenuo, lo que sentimos y no tanto lo que pensamos. Que mientras pasa el tiempo preocupados de cosas denominadas “serias” muchas veces dejamos de ver a esos pequeños tigres enjaulados puesto en nuestro camino para que hagamos un poema, una canción, un dibujo.



que suerte que existió un Chollo en tu vida y que lo pudiste ver porque gracias a esa experiencias hoy nos regalas todos esos colores.
Un abrazo mi amiga,
pd: quiero ese Chollo para mi ya?
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La defensa sin cuestionamientos de una hipótesis es incompatible con la libertad de conversar.